LA INTUICIÓN
LA INTUICIÓN
ALBERTO J. MERLANO A.[1]
Este artículo explica que es la INTUICIÓN y como ponerla a tu servicio mejorando tu capacidad para tomar buenas decisiones.
FOTO PIXABAY-INFORME 21.COM
Das demasiada importancia a tu información consciente y descuidas la inconsciente, que representa la mayor parte de los contenidos de tu mente. Piensas demasiado y usas tu parte inconsciente poco, casi nada; en parte, porque no sabes cómo hacerlo.
La utilidad de no depender tanto del intelecto, está vinculada desde la perspectiva espiritualista con la idea de que tú al formar parte del Universo estás conectado a la red de información del mismo, y que tienes acceso a ella sencillamente solicitándolo, acallando la mente palabrera y abriéndote a recibirla a través de la intuición. Desde una perspectiva materialista, sin embargo, la intuición simplemente sería consecuencia del procesamiento e integración inconsciente de información que ya posees, realizado a través del hemisferio derecho del cerebro.
La concepción materialista supone que toda la información a la que tienes acceso llega a tu mente por vía sensorial.[1] Las corrientes espiritualistas y, desde la perspectiva científicas, los creyentes como David Bohm[2] en un Universo holográmico, sostienen, sin embargo, que al ser tú un centro de conciencia del Universo y, en consecuencia, estar conectado con la totalidad, puedes obtener información que no necesariamente has adquirido a través de los sentidos. Esta perspectiva es compatible con la teoría de la resonancia mórfica del biólogo de Cambridge Rupert Sheldrake.[3] En el campo religioso, por otra parte, es común la creencia de que te es posible recibir información de Dios y otros entes espirituales.
Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, se puede definir la intuición como la “facultad de comprender las cosas instantáneamente, sin necesidad de razonamiento”. Esta descripción abarca tanto la idea de los que creen que a través de la intuición tienes acceso a la información del Universo, como aquellos que postulan que todo lo que existe en tu mente ha llegado a ella primariamente a través de los sentidos.
Para la psicóloga Valeria Sabater, la intuición y él instinto no son lo mismo. “Mientras el segundo da forma a una conducta orientada a permitirnos sobrevivir, la primera traza un sentido más profundo en nuestra especie dotándonos de una voz interna que nos ayuda a tomar mejores decisiones. Así, aunque ambas dimensiones no tengan un origen común, nos ayudan a responder mucho mejor ante los desafíos cotidianos”. [4]
La intuición es como mirar lo que hay en la noche oscura, en el fulgor deslumbrante de un relámpago, donde todo se te hace visible de forma simultánea. Ella te habla desde el silencio pues trasciende las palabras. Si no sabes cómo acallar tu mente consciente, parlanchina, se te dificultará percibir su voz. [5]
Como comenta Juan Ricardo Morales, profesor de la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes al reaccionar a una versión anterior de este documento, “la racionalidad representa un conocimiento que se SABE cierto, la intuición un conocimiento que se SIENTE cierto”.
No hay evidencia contundente que indique que el género femenino esté mejor dotado que el masculino para usar la intuición, simplemente por razones más culturales que genéticas, a las mujeres se les ha facilitado su uso más que a los hombres, cuya educación ha enfatizado el desarrollo de la racionalidad más que el de la sensibilidad.
Los medios para estimular la capacidad de procesar la información externa que viene de afuera de la propia mente generalmente se asocian con los siguientes elementos:
· FE en que esto es posible.
· Mantener vigente el interrogante, o la tensión de la pregunta, hasta obtener respuesta a la misma.
· Confianza en que las respuestas a las preguntas que hagas al Universo o a las deidades espirituales, según las creencias que tengas, tarde o temprano llegaran.
· Estar abierto a recibir la información en forma intuitiva o a través de otros medios.
· Una vez la obtengas, agradecer a quién creas que te la ha dado.
Lo anterior aunque muy real para los que perciben al ser humano como un centro de conciencia del Universo o para los que tienen profundas convicciones religiosas, no proporciona un marco conceptual que pueda ser compartido por todas las personas independientemente de sus creencias; es conveniente, por lo tanto, buscar una aproximación cuya validez sea aceptada sin discusiones, y esta la proporciona las ciencias cognitivas. En consecuencia, sin desvalorizar las perspectivas espirituales y las propiciadas por la ciencia alternativa, miremos lo que dice la ciencia formal sobre la intuición.
Lo que se sabe hoy del funcionamiento de los hemisferios cerebrales, parece indicar que lo consciente tiene más que ver con el hemisferio izquierdo, analítico y verbal, que con el derecho, globalizador y mudo. En el derecho se produce, entre otras, la síntesis de la información que procesas conscientemente con el izquierdo, pero a ésta sólo tienes acceso mediante la percepción directa, no verbal, de la misma; en otras palabras, a través de tu intuición.
Análisis en el hemisferio izquierdo y síntesis en el derecho, se complementan funcionando en círculo, el uno alimentando al otro. Entre mejores análisis, mejores síntesis y viceversa. Por ello, para poner a funcionar en forma adecuada la intuición es recomendable que agotes la vía analítica y desprendas la mente consciente del tema que te preocupa, y le pongas atención a la información que emerge del hemisferio derecho, percatándote de ella cuando surja. Posteriormente, has de validar racionalmente tus intuiciones y de ser necesario, reiniciar el proceso.
La intuición en ninguna de las dos hipótesis, la espiritualista y la materialista, es infalible. En el espiritualismo porque la respuesta suministrada representa lo mejor para ti según el nivel de evolución de tu ALMA. En el materialismo, porque tu hemisferio derecho sólo integra la información que le entrega tu hemisferio izquierdo, sin tener en cuenta si es o no verdadera. Juan Ricardo Morales, mencionado antes, anota “la intuición no conduce a un conocimiento infalible, pero tampoco lo hace la racionalidad, ratificando el sentido de hermandad, que poseen estos dos tipos de conocer”.
Esta forma de operar la intuición puede ser aceptada tanto desde la perspectiva espiritualista como materialista, subsistiendo sin embargo las diferencias relacionadas con el origen de la información que recibe y procesa el hemisferio derecho.
Para Kenichi Omhae, consultor en temas de gerencia, las estrategias de negocios que llegan a tener éxito no provienen de un análisis riguroso, sino más bien de un particular estado mental, más creativo e intuitivo que racional. Gödel, célebre matemático, sostenía que la intuición sería un instrumento que un día sería tan valorado como la lógica misma. Igualmente Gary Kasparov, el ex - campeón mundial ruso de ajedrez, sostuvo durante una visita a Bogotá, que la intuición era la cualidad definitiva de un gran ajedrecista. En el campo de la Gerencia, por ser la administración más un arte que una ciencia, los grandes ejecutivos son tan intuitivos como racionales, posiblemente más lo primero que lo segundo.
En la práctica, todo lo anterior implica en todos los escenarios, espiritualistas o materialistas, más silencio interior; menos racionalidad, más instinto; más abandono, mayor fe en las fuerzas inconscientes que hacen parte de nuestro ser. Darle tanto valor al pensar como al sentir, a fin de cuentas, ambos están interrelacionados.
Independientemente
de en qué orilla filosófica te ubiques, espiritualista o materialista, confía
en tu intuición; entre más la uses, más la fortalecerás, convirtiéndose en un formidable instrumento para entenderte
mejor a ti mismo y al mundo que te rodea.
[1] No hay nada en el entendimiento que no haya entrado por los sentidos. Es el principio de la tabula rasa de Locke (1632-1704) aún vigente en Psicología Cognitiva.
[2] Mayor información EL ORDEN IMPLICADO DE DAVID BOHM solicitándola al E. Mail albertomerlano2009@gmail.com
[3] Si desea conocer más de la teoría de la Resonancia Mórfica de Rupert Sheldrake puede obtenerla solicitando al E. Mail de la nota de pie de página No. 2, el artículo LA LONGITUD DE ONDA DE LA VIDA.
[5] Puedes encontrar información sobre cómo hacer esto en un artículo que te
compartí en una entrega anterior: CENTRARSE. Si no lo tienes, puedes
solicitármelo escribiéndome al E. Mail señalado en la nota No. 3 de este
artículo.

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