INTEGRANDO LAS LEYES DE LA ATRACCIÓN Y DE CORRESPONDENCIA
INTEGRANDO LAS LEYES DE LA ATRACCIÓN Y DE CORRESPONDENCIA.
ALBERTO J. MERLANO A.
JUNIO 15 – 2020
Este escrito busca suministrar medios para armonizar la ley de la atracción con la ley de la correspondencia, aclarando por qué la ley de correspondencia predomina sobre la de ley de atracción, y usando la ley del desapego como elemento aglutinante entre ambas.
La ley de la correspondencia determina que tengamos las experiencias que necesitamos para nuestra evolución y que ninguna de ellas sea más fuerte que nuestra capacidad de manejarlas.
Podemos querer lo que no nos corresponde o somos incapaces de administrar con sabiduría ¿Cómo resolver entonces esta situación?
Una forma simple es acudiendo al argumento de jerarquía: la ley de correspondencia es superior a la ley de atracción; por lo tanto, en caso de contradicción prima la primera sobre la segunda.
La otra es examinando por qué es así y buscando forma de integrarlas a ambas.
Intentémoslo.
Los deseos tienen dos componentes: CLARIDAD y FE. Entre mayor CLARIDAD tengamos sobre lo que queremos y mayor FE en que lo podemos obtener, mayor será la probabilidad de que así sea.
Suponiendo que tenemos CLARIDAD, para que los deseos se cumplan necesitamos FE, no sólo esperanza.
Desde el punto de vista práctico tiene razón la iglesia católica cuando plantea que la FE es una virtud INFUSA; es decir que no podemos auto inducirnos a tener FE, porque esta sólo la puede conceder DIOS.
En términos espirituales para que lo anterior suceda es necesario alinear la voluntad consciente del EGO, con la de ALMA y con la de DIOS o UNIVERSO, y las dos últimas son inconscientes; es decir, no las conocemos. [Esto sin tener en cuenta los deseos inconscientes del propio EGO que pueden ir en contravía con los conscientes].
En orden de poder o energía, la más fuerte es la del UNIVERSO, la segunda la del ALMA y la tercera la del EGO; sin embargo, generalmente programamos desde el nivel consciente del EGO; es decir, el nivel de menor información y energía.
El sólo EGO no tiene la fuerza suficiente para mover la ley de la atracción en temas que vayan contra la programación del ALMA y/o otras leyes impersonales del UNIVERSO, en particular cuando nuestros deseos afectan nuestros propios programas de entrenamiento y/o los de ALMAS relacionadas con nosotros, o se han de resolver conflictos entre deseos opuestos; ejemplos, entre muchos posibles, el de los amores no correspondidos o los resultados de un partido de fútbol.
Usando la ley del desapego, es posible integrar la de ley de la atracción con la ley de la correspondencia.
¿Qué establece la ley del desapego?
Esta ley dice que para adquirir cualquier cosa en el universo material, debemos ser capaces de vivir sin ella. Esto no significa que renunciemos a cumplir nuestros deseos, sino que haciendo nuestro mejor esfuerzo para alcanzar lo que queremos dejemos su realización en manos de DIOS o del UNIVERSO, que saben mejor que nosotros, qué es lo que realmente nos conviene según la etapa de evolución en la que estemos.
Tan pronto como renunciamos al control del resultado, combinando al mismo tiempo nuestros deseos con la confianza en la sabiduría y poder infinito de DIOS o del UNIVERSO, renunciando a lo que deseamos si no nos conviene, conseguimos lo mejor para nosotros porque no conocemos ni controlamos todas las fuerzas inconscientes que afectan el cumplimiento de nuestros deseos y su impacto en todos aquellos interrelacionados con nosotros.
El apego se fundamenta en las necesidades conscientes e inconscientes del EGO, el desapego en la confianza en la voluntad de DIOS o del UNIVERSO. Por medio del desapego encontramos la seguridad nacida de saber que todo lo que nos sucede es lo mejor para nosotros en el aquí y ahora de nuestra vida, armonizando nuestra voluntad con la voluntad divina.
El sumun de la ley del desapego, está expresada en el tercer nivel de evolución de la conciencia, planteado por el maestro espiritual Michael Beckwith, descrito como fluir con el UNIVERSO, sincronizando los deseos del EGO con los de DIOS o UNIVERSO, permitiendo que se exprese a través de nosotros, convirtiéndonos así en un canal impersonal a través del cual fluye la voluntad divina.
Este nivel en su aproximación es superior al segundo de Beckwith, en el que usamos solo la ley de la atracción.
Si nos movemos desde esta perspectiva eliminamos la tensión entre los deseos conscientes del EGO y los deseos de las fuerzas inconscientes con las que nos relacionamos, mucho más sabias que nosotros, que tienen que ver con la obtención de lo que deseamos. Si tal cosa hacemos viviremos de este modo una vida no sólo más racional, sino también más feliz.

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