DE AMOR Y ENAMORAMIENTO
DE AMOR Y
ENAMORAMIENTO [1]
ALBERTO J. MERLANO A.
Este artículo explica la diferencia entre AMOR y ENAMORAMIENTO, la relación entre ambos y basado en lo anterior, los requisitos para establecer relaciones de pareja con vocación de permanencia. Útil para los que estén confundidos acerca de sus sentimientos y para parejas en proceso de formalizar su relación.
Estar enamorado no es lo mismo que amar. El
enamoramiento es una atracción motivada principalmente por la apariencia física
y la personalidad del otro y su ajuste con la propia. Predomina en él el cuerpo
y la mente. Es EROS (placer/pasión) en su
máxima expresión. Equivale al “celo” en el mundo animal. Su fin es la
procreación y en el género humano posiblemente la creación de una familia. El
enamoramiento está multideterminado, es tan complejo, que tiene sentido la
afirmación popular de que viene y va cuando a bien tiene.
El enamoramiento es excluyente porque en él predomina el EROS, generalmente nos enamoramos sólo de una persona. Cuando se pierde, aunque difícil, es posible recuperarlo si se restablecen las condiciones que lo hicieron posible. El amor es más universal, nunca se agota y paradójicamente aumenta entre más lo damos.
Comenzar una relación de pareja con la esperanza de que sea duradera porque ambos están muy enamorados, es un pensamiento muy moderno. Hasta hace unos doscientos cincuenta años, a nadie se le hubiese ocurrido relacionar el estar enamorado con el matrimonio, ya que ese sentimiento se consideraba temporal y veleidoso. Nada termina más rápidamente con el enamoramiento que su completa culminación, pues pasión y matrimonio tienden a aniquilarse mutuamente. Por esta irracionalidad, estar enamorado no podía ser la base de un vínculo que como el del matrimonio, requiere permanencia. Sólo el amor puede servir de base para intentar una relación de pareja duradera.
Nadie da lo que no tiene. Para amar a los demás debemos ser capaces de amarnos a nosotros mismos. Igualmente percibir en forma realista, el alma, el ser del otro. Un ser humano con problemas de personalidad buscará en el otro el complemento a su propia neurosis. Una persona sana se enamorará de una persona sana. Una enferma se enamorará de una persona enferma. Consciente o inconscientemente convocamos lo que nuestra personalidad necesita. Aunque ello a mediano o largo plazo pueda generar dolor, en el corto plazo nuestra personalidad guiada por su programación, no se equivoca en sus elecciones amorosas. Si a la larga no nos gustan los resultados de nuestras aventuras románticas, debemos explorar nuestra programación.
El enamoramiento es asunto del EGO, encontramos en la otra persona satisfacción a las propias necesidades. Nos amamos a nosotros mismos en la piel del otro. Siempre se encuentra combinado con la fascinación por la personalidad y las circunstancias de vida del amado, basado en un conocimiento de él generalmente poco profundo. Normalmente se encuentra también que el sufrimiento aumenta el sentimiento amoroso, convirtiéndolo en pasión; tal vez sea este el encanto de los amores prohibidos.
En las fases más intensas del enamoramiento también se cree amar el alma del otro, su esencia, lo que pensamos la persona es. A mayor conocimiento del otro mayor realismo en la relación pudiendo aumentar o disminuir la sensación de enamoramiento. Puede ser patológico cuando perturba seriamente el funcionamiento de la razón y afecta nuestra valoración de lo que nos conviene a corto o largo plazo.
El enamoramiento implica el abandono de uno mismo. Los enamorados se convierten en un solo ser renunciando a su propia identidad, pero del amor esperamos justo lo contrario: que permita al otro ser quien es aun a costa de terminar una relación amorosa que lo impida. La renuncia a uno mismo es un signo inequívoco de que una relación posee rasgos enfermizos.
Una relación de pareja perdura porque lo que unió al principio se fortalece. Se debilita o termina, por lo contrario. Para que la relación permanezca se necesita según opinión de Walter Riso una combinación adecuada de Eros, FILIA (amistad/camaradería) y ÁGAPE. Este último es el amor que no pide nada a cambio y que se manifiesta en aceptación de los demás. Lo que diferencia a ágape de eros y filia es el desinterés, por ello nunca causa sufrimiento a otros. La clave de ÁGAPE es poder trascender al EGO; es decir, las necesidades de la personalidad.
Se puede amar sin estar enamorado. Cuando se está enamorado se cree amar, pero es muy posible que sólo se esté percibiendo la apariencia de quien creemos amar. Se ve solo lo positivo, lo que integra no lo que desune. Estamos en una especie de hipnosis que impide mirar en forma integral a quien se ama. Nos desamoramos, en parte, por las mismas razones por las que nos enamoramos. Vemos las mismas cosas, pero en el desenamoramiento las percibimos en negativo: la ternura se volvió melosería; la seguridad en sí mismo, dominio; el auto-control en falta de espontaneidad, etc. También porque descubrimos facetas del ser del amado que no nos gustan.
El enamoramiento con o sin amor, puede subsistir si se dan las condiciones apropiadas, entre ellas la falta de seguridad y de rutina; es decir, si se mantiene la incertidumbre. Por ello la convivencia estrecha lo amenaza tanto. Entre más interdependencia en una relación mayor riesgo para la estabilidad de la misma, pues aumentan las expectativas y el riesgo de que éstas no sean satisfechas. El tiempo también representa un peligro para el enamoramiento porque aumenta las posibilidades de que los sentimientos varíen y que los ajustes iniciales de la relación no permanezcan. En las mudanzas se deberá mantener la complementariedad para que la relación subsista o en su defecto tener un fuerte vínculo con el alma del otro.
Una buena relación de pareja debe tener ambos componentes, amor y enamoramiento, pero debe predominar en ella el amor expresado en FILIA y en Ágape.
La vida de pareja perfecta es eros, filia y ágape en cantidades adecuadas, que se adapten a las necesidades de cada quien. Hay parejas que son más eróticas, otras más fílicas o más agápicas, dependiendo de sus preferencias. Aun con amor si no hay enamoramiento es poco probable que pueda existir una excelente relación de pareja. Si no fuera así la mejor pareja sería el mejor amigo (a).
Amar no es solo un sentimiento, es también una decisión. El enamoramiento opera más en el mundo de las emociones. El amor es preocupación activa por la vida y el crecimiento del otro y ello implica conocerlo en profundidad, pues no se ama lo que no se conoce. En una relación de pareja deben hacerse esfuerzos conscientes por mantenerlo vivo y evitar tentaciones que lo pongan en riesgo.
Hay seres humanos que se enamoran solo una vez, otros que se enamoran muchas veces. Unos que no pueden vivir sin estar enamorados y posiblemente algunos que no se enamoran nunca. La necesidad de enamorarnos lo mismo que el enamoramiento, admiten grados.
Frecuentemente nos
equivocamos al tomar decisiones basadas en el enamoramiento, no en el amor,
aunque es común que confundamos a
El amor debe vivirse como una elección no como una adicción. Es ese el sentido de la frase: amar es una decisión, con todos sus dolores, quebrantos, momentos felices, tristes… siendo capaces de aceptar nuestra pareja con todas sus virtudes y defectos. El que sabe que es “adicto” debe tomar precauciones. No apresurarse, caminar pausadamente: amigo, amigo íntimo, amante, compañera (o), y eventualmente esposa (o).
Los adictos a estar enamorados son esposos o esposas, notoriamente malos. El enamoramiento es una poesía, corta, vibrante... el amor conyugal una novela frecuentemente tediosa, de muchísimas páginas. Necesitan estar enamorados, muy enamorados, y la rutina y el exceso de seguridad del matrimonio debilita y a veces mata el amor romántico pues este se alimenta, como lo hemos dicho, de incertidumbre.
Existen buenos matrimonios en el que ambos crecen, no solo se marchitan. Ser buen esposo(a) requiere APTITUDES. Si no se tienen se deben buscar otras opciones de vida en pareja.
Una relación de pareja que sea aceptable debe cumplir con los siguientes requisitos:
En palabras de Alekos, protagonista de la obra de Oriana Fallaci Un Hombre: "El amor es amistad y complicidad. El amor es una compañera con la que se comparte la cama porque se comparte un sueño, una tarea."
Compañero (a) es el que transita el mismo sendero buscando lo mismo que uno busca. Alguien que es amigo-cómplice y amante, en quien se puede confiar, la otra parte, la que nos complementa en lo secundario y se integra con nosotros en lo esencial, siendo juntos más que dos sin dejar de ser uno.
No significa matrimonio, ni siquiera vivir bajo un mismo techo, sí saber que se cuenta con la otra persona y que ella no está buscando consciente o inconscientemente con quien reemplazarnos.
Una relación sin compromiso será una amistad erótica, o un amor amistoso, como los llama Edgar Morin, pero no una relación de pareja.
La exclusividad sexual puede ser negociable dentro del Principio de Transparencia del que se habla a continuación. La lealtad, la unión de centro a centro, no.
No es admisible en la relación una separación entre el yo privado y el yo que se presenta ante el otro. Se debe amar a la otra persona como es, no su apariencia. Secretos de uno con el otro en aspectos esenciales que directa o indirectamente afectan la relación de pareja no son aceptables. No mentiras, aunque ello no implique decir toda la verdad. Pregunta hecha, pregunta respondida con total honestidad, aunque la respuesta sea “no deseo hablar de eso”. Qué es esencial y por lo tanto debe comunicarse, debe acordarse entre las partes. La Ceremonia de la Verdad en donde cada quien cuenta al otro su vida sin omitir nada, previa a la iniciación de una relación de pareja es la liturgia de la transparencia.
El estar enamorado intensamente, “locamente” pasa. Es un sentimiento volátil cuya intensidad según los que han analizado el tema, oscila entre seis meses y cuatro años[2]. Tal vez por ello, Florence Thomas lo califica de “nómada y vagabundo”. Al corazón hay que ponerle “cabeza”. Dejarse llevar por la pasión amorosa, puede ser catastrófico. Hay que tomar distancia de este sentimiento y no apostarle todo a él; sí a FILIA y ÁGAPE, no al enamoramiento irracional.
Tal vez la
siguiente afirmación de Thomas Merton en su libro Ningún hombre es una isla refleja
mejor que cualquier otra la esencia de lo que es el amor:
[1] Desarrollo de unas
reflexiones realizadas por el autor el 17 de enero de 2002. Revisión realizada
en abril del 2007. [Foto
de Cristian
Newman en Unsplash]
[2] Ver
el informe especial de la revista CREDENCIAL ¿Realmente somos monógamos? Disponible para los interesados solicitándolo
a albertomerlano2009@gmail.com

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